Ningún problema es fácil de superar. Muchos de ellos nos hacen encerrarnos en falsas fantasías que por de alguna manera "nos ayudan" a superarlos, pero también nos crean falsas esperanzas.
A mi me ha pasado más de una vez, en situaciones difíciles, he intentado imaginarme un mundo "perfecto" en el que no existen los problemas para evadirme de ellos. Pero no basta con solo cerrar los ojos y pensar que no hay ninguno. Lo mejor es abrirlos más para darnos cuenta de nuestro error y hacer todo lo posible para solucionarlo.
La mayoria de las personas pensamos que son malos, que son piedras en el camino, pero no es así. Al contrario, son pruebas que nos hace superar la vida para saber qué tan fuerte somos, para saber hasta donde puede ponernos esa zancadilla. Y solo los más fuertes consiguen seguir adelante, levantarse y continuar. Y pensarás que con eso ya es bastante, que demasiado exfuerzo supone el ponerse en pie depués de una caída, sin embargo, no. Después de demostrar lo fuertes que somos al afrontar los problemas y vencerlos también tenemos que demostrar, no solo a la vida, sino a nosotros mismos que somos lo suficiente valiente para aprender de ellos.
Porque cada fracaso enseña al ser humano algo que necesitaba aprender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario